Ya hemos hablado en múltiples ocasiones acerca de la importancia de una alimentación rica en nutrientes y su efecto positivo en nuestra salud, pero ¿y si ahora yo les dijera que también algunos alimentos pueden hacer que tu ánimo y tu actitud positiva ante la vida aumenten? Pues sí, también se les llaman alimentos de la felicidad puesto que es justamente ese el estado que provocan en nuestra psique y en nuestra emocionalidad cuando los ingerimos.
El ingrediente secreto, según la experta en bioquímica y nutrición Valerie Engler, es nada más y nada menos que el triptófano. Este aminoácido es un precursor de la serotonina que es la responsable al final de esta cadena de ocasionar un efecto euforizante en quienes tienen sus niveles elevados. Es por eso que la llaman la hormona de la felicidad y de ahí que los alimentos ricos en triptófano también sean denominados de la misma manera.
Pero ¿cuáles son estas bombas de triptófano? Pues en cada grupo alimenticio tenemos un representante y podríamos comenzar con aquellos alimentos que nos entretienen durante las comidas como el chocolate, el café, los frutos secos como datiles, cranberries o pasas y las semillas, entre las cuales resaltan las de ajonjolí y calabaza. Otros amigos de nuestros antojos vespertinos son las almendras, el maní y sus derivados como la mantequilla de nueces.
Entre los granos enteros destacan la avena, el arroz salvaje y el maíz, y las de las legumbres las más ricas en triptófano serían los granos de soya, las lentejas y los frijoles rojos. También la soya como proteína vegetal es considerada un alimento alto en triptófano.
Los vegetales no se quedan atrás y entre ellos los que aportan más felicidad a nuestro día son el plátano (en su versión verde o madura), los espárragos, el berro, la espinaca, y todos los pertenecientes a la familia del squash.
Entre los representantes de las proteínas animales resaltan los huevos, y por su alta cantidad de omega 3, el cual es fundamental para la producción de serotonina, está el salmón, las sardinas y el mackerel. Los lácteos no se quedan por fuera y pueden ser incorporados en forma de queso, yogurt o leche preferiblemente descremados.
Entre los alimentos grasos no debemos dejar por fuera en esta lista a las aceitunas y el aceite de oliva, el de girasol y el de sésamo. Estos últimos podemos usarlos para darle variedad a la preparación de nuestros platos.
Para ponerlo un poco más claro a continuación les describo un menú de un día que nos va a asegurar mucha energía, salud y un estado de ánimo estupendo:
Desayuno: un yogurt natural desgrasado con un cucharada de nueces y otra de blueberries, para acompañar esto podría ser un café “guayoyo” o estilo americano endulzado con stevia.
Merienda de media mañana: una manzana
Almuerzo: una taza de frijoles negros con medio plátano horneado y ensalada
Merienda de media tarde: 2 dátiles con 8 almendras naturales
Cena: 4 onzas de salmón con ½ batata (sweet potato) y espárragos al vapor con un aderezo de aceite de oliva ajo y limón.
Les dejo la opción de comerse a cualquier hora del día 1.3 onzas de chocolate oscuro 70% cacao y espero que con esto se les termine de dibujar una sonrisa en la cara, no solo por la felicidad de haber comido muy rico, balanceado y sano sino porque luego de un menú como el que les acabó de dar los niveles de serotonina deben estar bien altos.
Es importante que recuerden el agua y el ejercicio para completar este menú dedicado a subirte el ánimo.

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Hojas de menta o gotas de esencia pura de menta: en cualquiera de las dos presentaciones se sugiere colocarlas en la base de la lengua y mantenerlas allí hasta que se absorban. Esto puede repetirse varias veces al dia.



La primera sugerencia es que evalúen aquellas comidas que usualmente exacerban esta condición tales como: granos, frutas y otros carbohidratos complejos. Algunos como los frijoles, las judías, los garbanzos o las habas, entre otras, son de las más productoras de gases. Recomiendo que antes de ser cocinadas, sean remojadas en agua por 24 o más horas, se les cambie el agua al menos 2 a 3 veces y se les agregue vinagre blanco natural durante el proceso, con esto eliminaremos esa cutícula que los recubre que es la responsable de la producción de gas.
Para muchas personas una drástica reducción en los azúcares refinados y en las harinas blancas y muy procesadas, puede ayudar muchísimo a mejorar esta molestia. Y en el caso de que todo lo demás fallara, el antiguo carbón activado, que hoy se consigue en tabletas sin sabor, puede ayudar a absorber los gases intestinales mejorando así la flatulencia y todas sus consecuencias, particularmente después de haber consumido una comida rica en estos carbohidratos refinados.